lunes, 18 de abril de 2011

La osezna se va recuperando


La osezna encontrada herida el pasado jueves día 7 en los montes de Larón (Cangas de Narcea) y trasladada al Centro de Recuperación de la Fauna de Redes «se recupera mejor de lo esperado en un primer momento». Ayer por la mañana fue trasladada -sin sedar- a un recinto de mayor tamaño ya que «parece que está recuperando las ganas de moverse y de jugar», explicó el veterinario jefe del Parque de la Naturaleza de Cabárceno, Santiago Borragán. Aunque está «asustada y decaída», no ha perdido el apetito.
Buenas noticias, pero siempre dentro de la cautela. Una semana después de su localización, la osezna se encuentra «estable» y sometida a vigilancia constante. La mayor preocupación de sus cuidadores es que «al comenzar a cicatrizar las heridas, le piquen e intente rascarse y pueda hacerse daño». Eso retrasaría una curación que, de momento, evoluciona bien. «Ya le han caído los más de cien puntos que se le dieron en un primer momento», aunque la fractura de la cadera está por soldar al completo. Aún sí, mantienen la cautela. Consideran que el pronóstico sigue siendo grave debido a la naturaleza de las heridas.

Con todo, aseguran que la osa tiene buen aspecto y que come y defeca correctamente. Por eso se ha decidió ampliar su alimentación -hasta ahora basada en frutos secos, verduras y hortalizas- e incorporar en ella carne y carroña. Si el animal la acepta, la mejoría puede continuar y ganar más peso. Ahora mismo está en 28 kilos.

Inicialmente, estaba previsto someter ayer al animal a una revisión aprovechando su traslado al nuevo recinto. Pero, una vez visto el estado general de la osezna, se optó por retrasar las pruebas hasta que gane un poco de peso. Por lo que respecta a sus estado de ánimo, se encuentra «asustada y deprimida».
La viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, quien se desplazó al Centro de Recuperación de la Fauna para conocer el estado de salud del animal y asistir al traslado del esbardo a un recinto más amplio -de 20 a 70 metros cuadrados- explicó que, para adoptar una decisión sobre qué hacer con la osa, habrán de pasar «al menos dos meses». Insistió Belén Fernández en que la intención es que sea reintegrada al medio natural. Precisamente la naturaleza salvaje de la osezna ha llevado a sus cuidadores a no ponerle nombre: «Es un paso antinatural porque se trata de un animal salvaje, no doméstico».

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